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20/3/17

El Poder de las Plantas Medicinales.

El Poder de las Plantas Medicinales.


Si bien son múltiples los remedios y medicamentos que la medicina ha logrado desarrollar a partir del crecimiento de la industria farmacológica, no es menos cierto que la mayoría de esas curas provienen de la Madre Naturaleza.

El Poder de las Plantas Medicinales.

No existe farmacia más generosa que el reino vegetal.  


Un 50 % de los remedios conocidos por el hombre provienen de la selva tropical. Más de 10,000 especies de plantas son usadas en la actualidad con fines terapéuticos y numerosos medicamentos se elaboran a partir de los principios activos de muchas de ellas. En las selvas tropicales de Asia y América pueden encontrarse, por ejemplo, la respuesta farmacológica a la mayoría de las enfermedades que afectan al hombre. Se calcula, como ya lo hemos dicho, que hay más de 25,000 especies desconocidas que poseen algún principio curativo.
En un estudio realizado hace dos años en el Amazonas, con las poblaciones de jíbaros, se comprobó que las distintas tribus usan una herboristería de más de 100 especies con las que tratan efectivamente entre otros males: irritaciones cutáneas, infartos, afecciones pulmonares y –según se informó- hasta cáncer  de piel.
En la naturaleza podemos encontrar un remedio para cada mal, como veremos a continuación.

EL VANDEMECUM NATURAL


Por su innumerable variedad, tratar de clasificar a lal totalidad de las plantas medicinales es una tarea casi imposible. No obstante, aquí se muestran sus principales propiedades terapéuticas y, a modo de ejemplo, algunos de los vegetales que integran cada clase.


Analgésicas.

Son capaces de actuar sobre algunos dolores, atenuándolos (saúco, cardo santo, mejorana).


Antieméticas.

Son capaces de detener los vómitos (eneldo, gordolobo, maravilla).


Antiespasmódicas. 

Suprimen los estados espasmódicos (manzanilla, comino, menta, azafrán).


Antigalactógenas.

Interrumpen la lactancia (helenio, caña, nogal).

Antihelmínticas.

Son capaces de ejercer una acción antagónica frente a los diferentes parásitos intestinales y provocar su expulsión (ajo, ajenjo, nuez).

Antisudoríficas.

Contrarrestan los estados de sudoración excesiva (salvia, encina, abedul).

Astringentes.

Tienen la propiedad de estrechar y contraer los tejidos y los capilares, acción que determina una disminución de las secreciones glandulares y mucosas. En este grupo se distinguen las antidiarreicas (membrillo, rosal silvestre, níspero), y las antidisentéricas (corteza fresca de higuera, manzanilla, manzana).

Bacteriostáticas.

Su acción terapéutica impide la división bacteriana. Se dividen en antisépticas (helenio, limón, eucalipto, laurel, orégano, cebolla) y antibióticas (ajo, tomate, papa).

Béquicas.

Inhiben las afecciones de las vías respiratorias (orégano, malvavisco, regaliz, eucalipto).

Cardiotónicas.

Los principales fármacos tónicos miocárdicos son de origen vegetal. Estas plantas, tan valiosas en terapéutica cardiovascular, contienen cada una de las sustancias especialmente activas que ejercen sobre el corazón efectos beneficiosos (purpúrea, lanata, estrofanto, laurel rosa, alcanfor, romero, salvia).

Colagogas y coleréticas.

Las primeras estimulan la actividad de las vías biliares, facilitando con ello el vaciamiento de la bilis, mientras que las segundas ejercen una acción más directa sobre la secreción biliar a nivel de las células hepáticas (alcaucil, boldo, achicoria, diente de león, romero).

Depurativas.

Tienen la virtud de depurar la sangre mediante la estimulación de los riñones, los órganos hepáticos y el intestino (berro, olmo, zarzaparrilla, saponaria, salvia).

Diuréticas.

Tienden a favorecer el funcionamiento renal y producen la eliminación del exceso de agua en el organismo (apio silvestre, espárrago, hinojo, perejil, borraja).

Emenagogas.

Producen, facilitan o restablecen el flujo menstrual (manzanilla, romero, azafrán, salvia).

Eméticas.

Provocan el vómito con una finalidad terapéutica (lirio, saúco, violeta).

Estimulantes.

Su efecto principal es activar la mayoría de las funciones orgánicas (eneldo, café, canela, jengibre, nuez moscada, orégano, perejil, vainilla).

Febrífugas.

Hacen descender la temperatura corporal (ajenjo, manzanilla, cardo santo, corteza de quinina).

Galactogénicas o galactogogas.

Favorecen la lactancia (anís, albahaca, comino, hinojo, malta).

Hemostáticas.

Facilitan la detención de las hemorragias (cardo mariano, corteza de algodonero, pimienta acuática, vid).

Hipertensivas.

Elevan la tensión arterial cuando ésta es inferior a la normal (espino albar, avellana, romero).

Hipoglucemiantes.

Su acción terapéutica provoca el descenso de la glucosa en la sangre (berro, eucalipto, cebolla, salvia, valeriana).

Hipotensoras.

Disminuyen la tensión arterial cuando ésta es superior a la normal (ajo, fumaria, muérdago, hojas de olivo).

Laxantes.

Actúan sobre el estreñimiento (rosal silvestre, fresno, malva, salvado, violeta).

Sedantes.

Son las que tienen efectos calmantes y tienden a moderar la actividad del organismo (albahaca, tilo, valeriana).

Somníferas.

Por su ligero efecto hipnótico suelen inducir al sueño (naranjo dulce, lúpulo, tilo).

Tónicas.

Fortalecen o incrementan la actividad de las funciones orgánicas. Se dividen en tónicas estomacales (ajenjo, alcaucil, achicoria), tónicas astringentes (membrillo, nogal, verónica), tónicas venosas (cardo mariano, vid, hiedra, avellano) y tónicas nerviosas (romero, tomillo, nogal, salvia).

Tópicas.

Son las que tienen aplicaciones externas para tratar diferentes afecciones de la piel (lino, mostaza, ajo, manzanilla, saúco, nuez negra, menta piperita, sauce, zanahoria, helenio).


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